El futuro de la Unión. Hacia la controvertida anexión turca

Ankara
La Unión Europea camina con pies de barro. Es evidente que las Organizaciones supranacionales antecesoras de la UE (Consejo de Europa, Comunidad Europea del Carbón y el Acero…) nacen tras la Segunda Guerra Mundial con un objetivo económico y un trasfondo de unión democrática de sus miembros que sentó sus bases en Maastricht. A partir de ese Tratado la democracia fue el presupuesto fundamental e ineludible de los países que quisieran entrar a formar parte de la Unión. Se exigía que tuvieran una base organizativa donde se implicara la participación ciudadana y se asegurara la garantía de los derechos fundamentales. Según una gran cantidad de analistas políticos Turquía no cumple este precepto (la mayoría basándose en la vigencia de la pena de muerte y el tratamiento de la población kurda de la zona). El hecho de que en muchos blogs y foros de opinión se mencione a Turquía como un país fundamentalistas está basado simplemente en estereotipos falsos y muy repetidos del musulmán. No olvidemos nunca que Turquía es un país democrático, parlamentario, constitucional, laico y de derecho. Hechos que formalmente le permiten la entrada en la UE.
Lo que parece increíble, y muchos de estos expertos ignoran, es que esta reclamación venga de una organización que sigue teniendo resquicios democráticos, creo que profundamente marcados por los intereses económicos que le dieron origen. La democracia no goza de buena salud en el ámbito europeo. ¿Por qué? El único órgano europeo cuyos miembros son elegidos democráticamente mediante sufragio universal es el Parlamento europeo. Un órgano que no goza de protagonismo en la Unión, que si bien tiene la competencia de aprobación y control de presupuestos, pero no tiene capacidades legislativas (al menos hasta el Tratado de Lisboa del año pasado, donde si se han aumentado su capacidad de legislar). En el seno de la Unión deciden los únicos que no están elegidos, el resto codeciden. El órgano principal, con o sin Lisboa, sigue siendo la Consejo, no elegido, sino formado por los gobiernos, y que deja las labores de codecisión a Comisión (que tampoco es elegida por la ciudadanía) y Parlamento. No existe transparencia y mucho menos participación activa de los ciudadanos (que no ven resultados a través de sus representantes directos) en la Unión. Si bien, los avances son agigantados, el Tratado de Ámsterdam y Lisboa suponen pasos fundamentales hacia la legitimación democrática. La evidencia práctica es que sólo recuerdo el referéndum a la constitución europea.
La entrada en la Unión Europea supone la incorporación del país a la Comisión Europea y su adhesión Convenio Europeo de derechos humanos (bajo la jurisdicción del Tribunal Europea de DDHH). ¿Qué significa esto? Que todos los países miembros deben fundamentarse en los principios de libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y libertades y la promoción del progreso económico y social de su pueblo. Algo que tampoco se cumple en el caso de Turquía según algunas opiniones críticas.
La integración en los objetivos de la Unión también puede plantear un problema: la libertad del mercado económico, la corrección de los desequilibrios económicos, la incorporación al sistema euro, la asistencia social a la ciudadanía, la libre circulación de personas o empleo en cualquier país de la Unión. En estos aspectos la adhesión turca supone un paso atrás por la delicadeza de decisiones que podrían afectar a toda la UE a la hora de la redistribución de los fondos estructurales, de cohesión, de adaptación a la Política Agrícola Común (PAC) o el complicado tema del movimiento de personas, por ejemplo. Centrémonos en este último, que me parece el más interesante. Los europeos, como dijimos hoy en clase, estamos acostumbrados a viajar libremente, eso ocurría también con los turcos, los chipriotas… Con la diferencia de que estos países poseen un grave problema de desempleo, lo que seguramente generará movimientos migratorios masivos con sus consecuencias para la economía. A este respecto los proclives a la anexión dicen que la regeneración económica del país a través de la inversión europea paralizará los flujos migratorios. Pero estamos en tiempos de crisis. Mientras ese reajuste se produce, para evitar el asentamiento de los movimientos migratorios, la UE estudia la limitación del movimiento de personas por parte de los estados aduciendo a problemas de desempleo. Algo que no permitiría hablar de igualdad de todos los ciudadanos de la Unión.
En el caso de los fondos estructurales, se supone que la UE asigna a los países más desfavorecidos una cuantía económica que permita mantenerse a nivel europeo. Tradicionalmente este dinero entraba en la caja de España, Grecia y Portugal, que son lo más perjudicados. Aunque si dependiera de España, o mejor dicho de las declaraciones de Moratinos este no sería impedimento para la entrada de Turquía: “La presidencia europea española de 2010 tiene como objetivo que el proceso de integración sea irreversible”.
Dentro de la PAC, los productos del este suponen una amenaza para los europeos. Los productos agrícolas del este tienen una mayor competitividad en el continente, por sus bajos precios debidos a los ínfimos salarios que reciben los trabajadores. Esto ha provocado el recelo de países agrícolas fuertes como Francia.
En cuanto a las condiciones medioambientales, Turquía necesitara una nueva estructura, una modificación, y por tanto una nueva financiación por parte de la Unión para adaptarse a la media europea.
Pero no nos engañemos tampoco, a Europa le interesa la entrada de Turquía en la UE. Por un lado garantizan el mantenimiento y ampliación de su sistema socioeconómico. Otra cuestión es el objetivo de control estratégico en la zona, la adhesión turca supone una enorme batalla ganada en el marco de la desvinculación de los países del este con Rusia tras la disolución de la federación. A nivel económico abriría una ventana al comercio de bienes tecnológicos europeos. Y por último lo más importante: los recursos naturales. Turquía supondría una importantísima ganancia a nivel de materias primas y una vía alternativa para dar salida a los problemas de dependencia energética en la que se encuentra sumida en estos momentos Europa. Recordemos que Europa vive una enorme crisis económica, donde los países económicamente más poderosos están cediendo terreno a los países en desarrollo o emergente, junto aquellos en ricos en recursos naturales y energéticos. La UE Europea esta estancada e hipotecada a base de las dependencias de otros países, esto hace que esté perdiendo competencias y que muchos plateen la viabilidad del Estado de bienestar garantizado. Quizás Turquía puede suponer esa vía de escape temporal para una Unión asfixiada y exhausta.

