Irlanda: 2 de octubre

2009 Septiembre 17

Carteles y pintadas incitaban al NO en las calles en 2008

Carteles y pintadas incitaban al NO en las calles en 2008

El futuro de la Unión Europea pasa por las urnas irlandesas del 2 de octubre. Para que la Unión Europea agilice sus gestiones políticas, económicas y administrativas. Para conformar una organización política efectiva, factible y sobre todo unida tras el fracaso de la Constitución Europea tras la negativa francesa y holandesa.

En 2008 Irlanda dilapidaba el Tratado de Lisboa. La última alternativa a la Carta Magna europea, más flexible y por supuesto con una mayor autonomía para los veintisiete, pero no por ello mejor (personalmente creo que la exclusión de referendum en algunos países es antidemocrática). Decididamente se instituyen organismos de gestión continental, pero suponen un rechazo de soberanía independiente de los estados. Pero no entremos ahora en detalles sobre la malignidad de este nuevo tratado, a estas alturas irrevocable. Más aún tras la determinación de los parlamentarios europeos de reelegir por cinco años a Durao Barroso (con los insólitos votos del Partido Socialista Obrero Español. Es como si Zapatero votará a Rajoy. Pero en Europa las reglas no se ajustan a la medida de gobierno-oposición o enarbolan la bandera del surrealismo).

Era lógico que desde Dublín se diera el No. Primero porque la pérdida de un comisario no beneficia en nada. Segundo porque el abandonó de la posibilidad de veto de la mayoría van en contra de los principios de un país que ante todo (y como todos) se ha beneficiado de su anexión a la Unión. Antes de su inclusión no era más que un país agrícola a una potencia tecnológica cabeza de la Unión. Además de otros miedo como la regularización del aborto.

Pero las cosas han cambiado. Ha bastado un año para que mecida por la mano de la crisis económica la opinión de los  irlandeses cambiará. Si bien he comentado, la entrada en la Unión de Irlanda relanzó su economía y su posible desvinculación tras una nueva negativa podría ir en contra de unos intereses que no pasan por hacer sufrir a la maltrecha economía irlandesa (evidentemente generada por la crisis económica). De ahí que el próximo mes de octubre el optimismo se haya incrementado.  Un Tratado que respaldan todos los partidos excepto es Sinn Fein. De salir adelante no sería un triunfo para el gobierno, puesto que los sondeos demuestran que Fianna Fáil tiene los días contados.

Aunque todo son especulaciones hasta esa fecha, es evidente que entre las mano de los irlandeses anda el futuro europeo.

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